dissabte, de desembre 06, 2008

Icaro


Esta semana he cogido vacaciones y a finales de este mes no renovaré con la empresa en la que trabajo. Me vencía el contrato y, dado que con la nueva adjudicación sobran gestores, era irme de la empresa o exiliarme en un lugar de difícil retorno.
Os ahorraré las explicaciones del porque, sólo que aún hoy no sé exactamente la causa de que haya sido el elegido.
Sin embargo, me quedo con las reacciones de la gente. Desde compañeros ingenieros llorando mi marcha, hasta el almuerzo que organizaron mis subordinados (algunos me están buscando trabajo...me imagino la frase "era mi jefe pero ahora no tiene trabajo y...") o las reacciones de sorpresa y apoyo de mis clientes (otros que también me buscan trabajo). Me llena de orgullo el que todos menos mi jefe me valoren como gran profesional y gran persona. Al fin y al cabo esa es la huella que dejo.
Por el trabajo siento decepción. Ya hacía meses que no estaba a gusto en él y quería cambiar de posición o bien de empresa.
Ahora mismo me siento como el padre de Icaro, porque yo no tengo curiosidad por volar hasta el Sol, sólo quiero volar, aunque sienta en mi la tristeza de dejar atrás personas que no pueden volar conmigo.
Y ya saben, si saben de alguna oferta para un ingeniero con experiencia de manager e interés en el project management, ingeniería de procesos, logística y marketing, sólo decirme donde debo aterrizar.

5 comentaris:

Rita ha dit...

Queda't amb el bo que has obtingut de tot això: saber de l'estimació dels companys.

Ets jove, només és una petita sotragada, segur que ara sí que et sortirà una bona feina, que t'agradi i et satisfaci plenament.

Ànims, guapíssim, i petons! :-)

Jordi Casanovas ha dit...

Aviat ens veurem volant, que tinguis sort.

Joana ha dit...

Ha guanyat el cor. No estaves a gust, hi donaves voltes...
Ara encarar el futur amb il.lusió.
No te'n falataren , d'ofertes!
molta sort wapo! :)

Clint ha dit...

Agafa-t'ho com una oportunitat, encara que piqui una miqueta!

Sort!

Metis ha dit...

no hay mal que por bien no venga, cuando algo ya oprime hay que saber deshacer el nudo y lanzarlo.